Un Gabo es esa figura legendaria del grupo que aparece con una sonrisa, una frase ingeniosa y dos o tres corazones rotos en su historial reciente. Es el que pendejea a los Willy, se burla de los Yeshua con arte, y desaparece antes de que los Víctor empiecen a gritar. Su superpoder: la evasión elegante del compromiso y el conflicto, como si tuviera activado el modo "no me meto".
Un Gabo nunca corre... se desliza. Nunca discute... te hace reír hasta que se te olvida por qué estabas molesto. Nunca se enamora... colecciona historias. Es un experto en zafarse de problemas con frases tipo “yo ni estaba”, “ustedes decidan”, o el clásico “mejor no me meto”.
“Le preguntamos si quería algo serio con ella y respondió: ‘serio... como mis abdominales’. Se puso bien Gabo.”
Un Gabo es el equilibrio perfecto entre la comedia, la seducción y el cinismo funcional. No se compromete con nada que no sea reírse, conquistar o desaparecer elegantemente. Es el personaje que todos quieren cerca... hasta que se trata de responsabilidad. Ahí, mágicamente, ya no está.