Un Rodo es una criatura mitológica moderna que se forja en el gimnasio, se alimenta de claras de huevo y cuya religión es el índice glucémico. Vive en un constante estado de definición (muscular y espiritual), y si no lo has notado… no te preocupes, él te lo va a contar. En voz alta. Varias veces.
A diferencia del Willy, que actúa sin pensar, o del Yeshua, que opina sin saber, el Rodo sí piensa y sí sabe… pero solo sobre una cosa: su cuerpo. Y te lo va a recordar incluso si solo le pediste la hora. Puede estallar como un Víctor si le ofreces pan, o si usas la palabra “antojito”.
“Le dijimos que fuéramos por tacos y respondió que eso arruina su ciclo anabólico. Después sacó su topper con tilapia hervida y nos explicó su metabolismo por una hora. Rodo en estado puro.”
Un Rodo es el resultado de juntar a un Willy que se topó con una mancuerna, un Yeshua que leyó dos papers de nutrición, y un Víctor con el espejo del gym. Su existencia gira en torno a las repeticiones, la proteína, y la atención no solicitada. Pero eso sí, siempre en nombre de la ciencia y el respeto al cuerpo (el suyo, claro).